Cambio climático

El gran reto de la humanidad

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Efecto invernadero

Los científicos atribuyen el aumento de la temperatura en el planeta observado desde mediados del siglo 20 a un incremento en el “efecto invernadero” causado por los humanos. El efecto invernadero es un proceso natural que ocurre cuando la atmósfera atrapa el calor que la Tierra irradia hacia el espacio.

Ciertos gases en la atmósfera permiten el paso de la radiación ultravioleta, pero absorben la radiación infrarroja, conocida también como calor, estos gases son conocidos como gases de efecto invernadero. Una vez que los rayos ultravioleta del sol llegan a la superficie terrestre, la calientan y este calor es irradiado hacia el espacio, pero los gases de efecto invernadero bloquean su salida, absorben este calor y lo irradian de vuelta hacia la tierra.

Este efecto invernadero es vital para la vida en la Tierra como la conocemos, es gracias a este fenómeno que el planeta mantiene la temperatura óptima para los seres vivos que la habitan. El efecto invernadero comenzó a ser un problema cuando los humanos comenzamos a aumentar la concentración de estos gases de efecto invernadero, sobre todo con el uso de combustibles fósiles.

Algunos gases que atribuyen al efecto invernadero

 

 

Vapor de agua (H2O): Es el gas de efecto invernadero más abundante, pero no es un causante del cambio climático ya que reacciona al clima. El vapor de agua aumenta cuando se calienta la atmósfera, pero también la formación de nubes y la precipitación, volviéndose líquida nuevamente.

 

 

Dióxido de carbono (CO2): Es un componente menor pero muy importante de la atmósfera, es generado naturalmente por procesos como respiración y erupciones volcánicas, pero también es liberado por actividades humanas como la deforestación, cambios en uso de suelo y la quema de combustibles fósiles. Los humanos han aumentado la concentración de CO2 en la atmósfera en un 48% desde la revolución industrial y en la actualidad existe la mayor concentración de CO2 atmosférico de los últimos 650,000 años (417 ppm medido en abril de 2022). Después del vapor de agua es el gas de efecto invernadero más abundante y, a diferencia del vapor de agua, este permanece en la atmósfera por mucho tiempo, por lo que es el principal causante del cambio climático.

 

 

Metano (CH4): Al igual que el dióxido de carbono es producido tanto por procesos naturales como por actividades humanas, como descomposición de residuos en basureros y rellenos sanitarios, agricultura (como en los cultivos de arroz), así como en la digestión de rumiantes y en el manejo del estiércol ganadero. El metano atrapa aún más calor que el dióxido de carbono, pero también es mucho menos abundante en nuestra atmósfera.

 

Aumentando la concentración de gases como el CO2 y el CH4 estamos cambiando el efecto invernadero natural de la atmósfera, lo que está causando que, en promedio, la Tierra se vuelva más caliente.

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Aumento de temperatura

El aumento de la temperatura causa una mayor cantidad de evaporación y precipitación, lo que causa que algunas regiones se vuelvan más secas, mientras en otras existen inundaciones.

Este aumento de temperatura también calienta el océano, que ha absorbido el 90% del calor causado por nuestras emisiones a la atmósfera. Esto ocasiona el derretimiento del hielo marino lo que aumenta el nivel del mar. El agua también se expande al calentarse, lo que también contribuye al aumento del nivel del mar.

El aumento de la temperatura oceánica también pone en peligro la seguridad de las poblaciones costeras, ya que los ciclones tropicales, como las depresiones y tormentas tropicales y los huracanes, obtienen su energía del agua caliente en la superficie del océano. Aumentar el calor en el océano ocasiona que los huracanes sean cada vez más grandes, más fuertes, más lentos y con una mayor cantidad de lluvia asociada, por lo que generan inundaciones más catastróficas.

Eventos climáticos

El incremento del dióxido de carbono en particular tiene efectos fuera del efecto invernadero. El océano absorbe cerca de un cuarto de todo el CO2 que emitimos, cuando este compuesto entra en contacto con el agua (H2O) forma ácido carbónico (H2CO3), esto vuelve al océano cada vez más ácido. La acidificación del océano afecta principalmente a todas las creaturas que forman conchas, caparazones o esqueletos, como los moluscos, los crustáceos y los corales, ya que evita que pueden formarse de manera correcta, volviéndolos más vulnerables a los depredadores o evitando su crecimiento.

 

Las altas temperaturas vuelve cada vez más comunes a los eventos climáticos extremos, como las sequías prolongadas, las inundaciones y las ondas de calor, lo que pone en peligro la salud de las personas, pero también puede ocasionar pérdidas en cultivos, poniendo también en peligro la forma de vida de los productores agricultores y la seguridad alimentaria de las personas.

¿Qué podemos hacer?

Futuras predicciones indican que para evitar los peores impactos globales del cambio climático debemos reducir nuestras emisiones de dióxido de carbono en un 45 % antes del 2030, y para lograr esto debemos comenzar ahora. Tú puedes contribuir disminuyendo tu consumo de energía, utilizando energías de fuentes renovables y medios de transporte sostenibles, como la bicicleta, utilizando más el transporte público en vez de usar auto privado y reduciendo tu consumo de carnes importadas, pero la mejor manera de combatir el cambio climático es seguir hablando y compartiendo información de este.

El cambio climático es un fenómeno que engloba un conjunto de transformaciones en la atmósfera de la Tierra, directamente relacionado con el aumento de la temperatura en esta. A pesar de que el planeta ha vivido distintas alteraciones físicas y químicas en su atmósfera de manera natural en el tiempo, se han observado cambios ocasionados por las actividades humanas.